12th Jan, 2009

LINDA PIEL CROMADA

Por Mitch Wagner

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Con todo y que tiene sus detalles, el navegador de Google es rápido y liviano, con bienvenidas innovaciones en la interfaz de usuario.

 Cuando el lunes 1 de septiembre de 2008, Google anunció su navegador de fuente abierta, Chrome, pareció que aquello no tenía sentido. ¿Por qué construir un navegador Web de fuente abierta cuando Firefox tiene ya esta característica, además de ser excelente y estar ya disponible? La conducta de Google pareció lo mismo que reinventar la rueda.

Pero Google responde a la pregunta en su “explicación formateada en comic” acerca de su tecnología de navegador. Google ha querido construir un nuevo navegador partiendo de cero, diseñado especialmente para ser usado con la nueva generación de aplicaciones de Internet. Muchas de esas aplicaciones, desde luego, son propias de Google: Gmail, Google Docs y Google Reader, entre otras.

 

AÚN UN BETA, PERO ¡QUÉ BETA! Google diseñó a Chrome con la idea de que fuera liviano, rápido, con interfaz de usuario “minimalista”, por decirlo de algún modo, y resistente a las pesadas demandas de JavaScript en aplicaciones Web. Hoy, se puede decir que la empresa ha salido airosa: además de que el navegador se desempeña bien y es fácil de usar, tiene ciertas características en su interfaz de usuario que demuestran un enfoque nuevo ante el problema de ver y navegar por el Web.

Mucha gente va a querer usar Chrome como navegador por default, pero otros probablemente preferirán esperar, pues también hay que decir que Chrome tiene algunas aristas ásperas, le faltan características y presenta problemas de estabilidad. Chrome es todavía un beta temprano, y lo muestra.

Google diseñó Chrome pretendiendo que fuera más estable que los demás navegadores, porque los usuarios no pueden darse el lujo de que se les caiga el navegador mientras escriben un mail o crean un documento importante en un procesador de palabras en línea. También fue diseñado para ser más rápido que la competencia, en particular en desempeño de JavaScript. Y está diseñado para funcionar con Google Gears para que las aplicaciones funcionen fuera del Web.

Asimismo, se diseñó para ser multi-subprocesos (multithreaded), mientras que otros navegadores son uni-subprocesos (single-threaded). Gracias a esto, si una pestaña en Chrome se bloquea, las aplicaciones y páginas pueden correr en otras pestañas. Además, el navegador tiene su propio administrador de tareas (por cierto, muy parecido al de Windows), que da información por separado sobre el uso de recursos de cada pestaña, ventana y plug-in.

Chrome se basa en un motor que entrega el WebKit que subyace a Safari. Por ahora corre sólo en la plataforma de las Ventanas, aunque las versiones para Mac y Linux ya están en desarrollo.

 

Por otro lado, cuando se instala Chrome se tiene la opción de importar contraseñas y marcadores, así como otros settings de Internet Explorer o Firefox.

 

ECHARON POR LA VENTANA LO CONVENCIONAL. Lo primero que se nota cuando se inicia Chrome es que es diferente. No se parece a lo demás del escritorio; por unos segundos uno no se hace una idea clara de lo que está mirando. Esto sucede porque su creador se desentendió de las convenciones usuales al escribir aplicaciones para Windows.

Esto tiene un costo, pues tales convenciones existen por una razón: que cuando uno descarga, instala o corre una aplicación por primera vez, ya sabe un poco como debe usarla; es decir, dónde encontrar la barra del menú y algunas de las herramientas que allí se encuentran.

Sin embargo, en Chrome, por ejemplo, no hay una barra de menús, sino un par de botones con menús de persiana en la parte superior derecha. Las barras de búsqueda y direcciones se combinan en un solo campo, que parece la barra de direcciones de otros navegadores y que Google denomina Omnibar. Ésta se puede usar para teclear direcciones, realizar búsquedas Web y buscar marcadores e historiales de navegación del usuario.
Pero basta con acostumbrarse a los cambios para quedar seducidos. El resultado neto de la minimalista interfaz de usuario del Chrome es que uno maximiza la cantidad de pantalla útil que despliega las páginas Web y se minimiza la cantidad de enredo de botones, menús y otras herramientas para controlar el navegador.

La página de nuevas pestañas es uno de los elementos más útiles en el diseño de Chrome. Ésta es la página que se presenta por default cada vez que se inicia el navegador o se abre una nueva pestaña. Muestra instantáneas de las páginas Web que uno más visita y los cuadros de los motores de búsqueda que más emplea el usuario y con los que se repasa el historial de navegación. La página de las nuevas pestañas también muestra una lista de los sitios recientemente marcados, y otra de las pestañas recientemente cerradas. Todo esto se puebla automáticamente (no es preciso hacer nada para crear la página).

En cuanto a las pestañas, Chrome va más allá de la posibilidad de arrastrar y soltar pestañas para cambiar su orden (como lo permiten otros navegadores). El de Google tiene la capacidad de arrastrar pestañas al escritorio (las cuales aparecen en una nueva ventana).

También es posible designar una página como ventana de aplicaciones. Esta característica tiene el propósito de usarse con aplicaciones Web como Gmail y Google Reader, lo cual es muy útil pues los atajos a las aplicaciones sirven excelentemente para tener al alcance de la mano las aplicaciones Web más usadas.

 

Hay que decir que los desarrolladores de Firefox trabajan en una tecnología llamada Prism que actúa de manera parecida, y se están desarrollando capacidades similares para la siguiente versión de Safari.

 

¿SEGURIDAD Y PRIVACIDAD? SE QUEDAN

Chrome incorpora las mismas capacidades Safe Browsing [navegación segura] que Google y Mozilla.org desarrollaron conjuntamente para Firefox: avisa al usuario cuando éste visita un sitio que podría ser de phishing o que envía malware.

Y para proteger la privacidad del usuario, Chrome introduce el “modo incógnito”, que hace aparecer una ventana del navegador de tamaño competo, con sólo dos diferencias de la ventana estándar: la barra en la parte superior de la ventana es más oscura que la ventana Chrome estándar, y la actividad que ocurre en dicha ventana no deja registro en el escritorio. Se pueden almacenar contraseñas y cookies en ese lugar, pues quedan borrados del escritorio al cerrar la ventana ‘incógnito’. De igual forma, las páginas que se visitan en esta modalidad no se almacenan en el historial del navegador.

El Internet Explorer 8 de Microsoft, ahora en beta, tiene una característica similar, lo mismo que Safari (Apple), así como Firefox a través de la extensión Stealther. Pero la implementación de ‘incógnito’ es más elegante en Chrome. Y es que cuando hace tres años Safari introdujo esta características, el bloggero de Unofficial Apple Weblog, C.K. Sample III, la apodó “modo porno”, mote que quedó para capacidades similares de cualquier navegador.

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