1st May, 2009

BUENO, BONITO… Y GRATUITO

Por InformationWeek México

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El software gratuito está aquí, sea en forma de SaaS, virtualización o vía ofertas como Google Gears y Adobe AIR. Vale la pena probarlo.Antes que flexibilidad, las PC empre-sariales deben brindar estabilidad y seguridad. Dar rienda suelta a que los empleados bajen software gratuito puede trastornar el delicado equilibrio entre las aplicaciones core y el sistema operativo, lo que resulta en un sistema lento y caídas intermitentes.

Además, nadie quiere ser el responsable de una pérdida de datos originada en la instalación de aplicaciones innecesarias e, incluso, frívolas. Ya de por sí es bastante malo enfrentarse a archivos anexos de e-mail, tramas de phishing, vulnerabilidades del navegador y sitios Web inseguros.

¿Instalación de aplicaciones ‘gratuitas’ dentro del firewall? Es buscarse problemas.
Pero el miedo a un nuevo código desconocido va en contra del desarrollo de una cultura del negocio que busca la innovación, la experimentación y la customización, y ese temor puede tener un impacto en la estrategia de negocio. La solución ideal es una arquitectura IT estable por dentro y construida para la personalización (o sea, a la medida) por fuera. En parte, es lo que prometen el software como servicio (SaaS), las aplicaciones Web y las de escritorio construidas sobre Adobe AIR, el acceso a datos offline a través de Google Gears y la virtualización de las aplicaciones.

Cada tecnología adopta un enfoque diferente en cuanto a entrega de aplicaciones, y no hay que elegir una en especial, pero sí conocer los enfoques principales, cómo funcionan y cómo pueden contribuir a que la empresa aproveche material más abundante y mejor.

APLICACIONES SAAS. La mejora en las técnicas aplicadas a la interfaz de usuario viene acompañada de conexiones rápidas y casi siempre activadas para convertir los servicios online en una alternativa viable para muchas aplicaciones de escritorio. Según el número de usuarios que se tengan y los servicios que se requieran, pasar de licencias de software instalado a suscripciones en línea puede significar mucho ahorro.
Pero no todo es cuestión de dinero. Con SaaS, el área IT gana al no tener que involucrarse en pruebas, parches o actualizaciones. Además, desde la perspectiva del usuario, migrar a una aplicación online aumenta la frecuencia de la sorpresa y el deleite. Con SaaS se pueden probar mejoras a medida que son liberadas, en lugar de tener que esperar a instalar una nueva versión. Esa es la clave de las aplicaciones Web de SaaS: funcionalidad para el usuario final, sencillez para el staff IT y escalabilidad para el proveedor.

Es necesario entender cómo operan los servicios en línea para evitar errores en las expectativas establecidas por las aplicaciones tradicionales. Por ejemplo, si alguien redacta una propuesta usando Google Docs, que luego compartirá con los socios de negocio, hay que recordar que los colegas no sólo verán el documento final, sino cada versión auto-guardada hasta el momento.

GESTIÓN DE PROYECTOS. Ésta representa un punto de entrada ideal para los que recién experimentan con aplicaciones gratuitas: es lo bastante general para encajar en muchos sectores, además de ser relativamente fácil de entender, al menos en comparación con sistemas de CRM o ERP.

En este campo están los Zoho Projects, que ofrecen un plan gratuito y almacenamiento de 100 MB, o bien ManyMoon, que tiene una versión gratis con proyectos y usuarios ilimitados e integración a Google Docs y Google Calendar. Los usuarios de LinkedIn tienen acceso a Certified LinkedIn Applications, como Huddle Workspaces o Box.net Files, para colaborar en línea, gestionar proyectos y compartir documentos.

ADOBE AIR. Son aplicaciones que liberan de los límites de las aplicaciones basadas en navegador, en especial en términos de interfaz de usuario. Adobe AIR, con un tiempo de ejecución entre plataformas que extiende el ubicuo Flash Player y se engancha al sistema operativo para controlar interfaces y acceso a archivos básicos, da a los desarrolladores un modo fácil de crear aplicaciones con interfaz avanzada de Web 2.0, en un modelo de despliegue que no depende de un navegador.

Hay otras opciones populares que abarcan recursos online y offline, como .Net, de Microsoft, con una biblioteca de código para desarrollar aplicaciones y servicios Web que usan un compilador de tiempo de ejecución para mayor seguridad y robustez, y Silverlight (Microsoft) extiende .Net al navegador.

Si bien las capacidades de Adobe AIR son relativamente limitadas, brinda una senda clara a los desarrolladores Web para pasar a aplicaciones basadas en Flash, del navegador al escritorio, en un ambiente razonablemente seguro y cerrado.

GOOGLE GEARS. Se parece a Adobe AIR pues también solicita acceso a los recursos de la PC, pero Google Gears no es para aplicaciones completas; sólo desea usar la computadora como repositorio de almacenamiento de datos offline para aplicaciones Web accesadas vía el navegador. Es decir, los sitios que funcionan con Google Gears permiten seguir trabajando incluso cuando se está fuera de línea, y sincronizan los datos cuando uno se reconecta.

Las aplicaciones del propio Google convierten a Gears en algo que vale la pena. Al estar offline, con Gears se pueden leer o escribir correos usando la interfaz de Gmail, leer los últimos artículos de Google Reader y componer documentos, presentaciones u hojas de cálculo de Google Docs.

VIRTUALIZACIÓN. Otra forma de mantener la estabilidad del sistema operativo que combina la pequeña huella de una aplicación Web con el poder de una aplicación de escritorio es la virtualización de aplicaciones, que da a los usuarios la experiencia de usar una aplicación de escritorio, incluso fluyendo vía un servidor de redes.

Los usuarios empresariales pueden correr aplicaciones vía Microsoft Application Virtualization, VMware ThinApp, Endeavors Application Jukebox o LANDesk Application Virtualization –desde software de legado hasta aplicaciones de productividad de oficina– sin que el usuario final deba siquiera correr un instalador en el sistema local.

Es un enfoque de impacto cero: cuando el usuario sale de una aplicación virtualizada es como si ésta nunca hubiera sido instalada, salvo por lo que se refiere a las preferencias de usuario, los documentos propios del usuario y el rastro que queda para auditoría.
Y está además el beneficio del control centralizado: los administradores del sistema pueden supervisar qué aplicaciones se están ejecutando y cerciorarse de que la gente esté usando las últimas versiones.

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