Un nuevo y más poderoso CIO
Cada vez más empoderados. Así fue como noté a los asistentes a la octava edición del CIO Summit, que tuvo lugar del 4 al 7 de marzo pasados en el Grand Velas Riviera Maya. Pareciera banal, pero una pequeña muestra de ese empoderamiento fue que el cupo –limitado a 30 asistentes– fue llenado un mes antes de la fecha de inicio. En otras palabras, los directores de sistemas tienen una mayor flexibilidad de agenda (y de presupuesto).
Los había de muchos y muy variados sectores, desde organizaciones públicas y gobiernos estatales hasta compañías farmacéuticas y de aviación, pasando por comercio, aseguradoras, afianzadoras, banca y hotelería. Como en otros años, las mujeres fueron la minoría, pero al menos volvimos a contar con dos (entre los 33 asistentes totales).
Yo sé que no me correspondería juzgar los méritos del programa de conferencias de la octava edición de nuestro evento, pues fue concebido en buena parte por una servidora. Pero el mérito en realidad no es mío ni de mi equipo de editores, sino de los propios conferencistas, quienes lograron darle coherencia a una agenda que, en principio, no guardaba ninguna relación, pues buscaba ser –ante todo– heterogénea.
Sin conocerse ni ponerse de acuerdo, los conferencistas tocaron los temas del momento: cloud computing, virtualización, videoconferencia, redes sociales, consolidación de data centers, green IT, capacitación y cumplimiento de regulaciones. Por su parte, los outsiders, los doctores Guillermo Aguirre y Carlos Elizondo Mayer-Serra, tuvieron geniales coincidencias en torno a los problemas que aquejan al país, a saber: carencia de un entorno favorable a la innovación y, por ende, una raquítica generación de valor (y crecimiento).
El momento cumbre del programa fue, como ya anticipaba, el ejercicio de elaboración de una “Agenda del CIO”, brillantemente facilitado por el ingeniero Ricardo Rendón, quien es sin duda el ejecutivo de sistemas más respetado de México (ex CIO de Hylsamex, retirado, pero dedicado a la consultoría).
Divididos en seis equipos de cinco personas, los CIO participaron con entusiasmo de un serio cuestionamiento sobre su papel en las organizaciones y las expectativas que la alta dirección tiene sobre ellos. Rendón evidenció lo que todo CIO debería estar aportando: rendición de cuentas (tanto a nivel personal como organizacional), un alto nivel de exigencia, demanda de excelencia en conocimientos técnicos, entendimiento de negocios, entrega puntual de proyectos, gestión de presupuestos y actitud.
En tiempos de enormes retos económicos, quienes piensen que las características anteriores sólo corresponden a los CIO de grandes empresas, se equivocan. Quienes no tengan tales ambiciones y un intenso compromiso con el negocio, tanto ellos –como las organizaciones IT que lideran– serán catalogados muy pronto como reactivos y centros pasivos de costos, y se convertirán en polvo. Por fortuna, los CIO participantes en el ejercicio dejaron en claro que cuentan con el temple para hacer de IT un centro de excelencia y valor al negocio.
Si usted no pudo asistir a la más reciente edición del CIO Summit pero desea ser parte de esta nueva generación de líderes empoderados, lo invitamos a descargar el documento que resume la nueva “Agenda del CIO”.
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