IBM Y MICROSOFT
La alineación de IBM en torno a los estándares de Linux e Internet ha de tener sudando a su rival de tanto tiempo, ahora sin Yahoo.
Fue algo surrealista ver a IBM presentarse como un inconformista con valor suficiente para autodespreciarse. Tal fue el espectro del 1 de mayo cuando el CEO de IBM, Sam Palmisano, apareció ante el público en Los Ángeles con Eric Schmidt, de Google; ambos, dicho escuetamente, sin otra cosa en la cabeza que la “nube”.
Estaban allí para hablar del cloud computing, recordando al auditorio una asociación que ambas compañías habían anunciado en octubre para contribuir a que las universidades promuevan prácticas de cómputo a gran escala paralelas entre la nueva generación de programadores y arquitectos de sistemas. Al parecer, la alianza IBM-Google va más allá del mundo académico, porque ambos directivos hablaron en términos generales sobre su plan de construir una red global de servidores a partir de los cuales consumidores y negocios accesarían todo, desde los más básicos servicios de e-mail y de procesamiento de palabras, hasta capacidades de procesamiento y herramientas de administración de nivel empresarial.
Google, con sus Google Apps y rudimentarios servicios de almacenamiento, ahora se desenvuelve más que nada en el nicho del consumo, pero cabe esperar que pase agresivamente al empresarial, traslapándose con IBM en algunos de los servicios de aplicaciones e infraestructura, pero cediendo servicios de gestión, seguridad, soporte y otros a su correoso socio. “La nube cobra más valor en los negocios -declaró Schmidt-. Éste es el secreto de nuestra colaboración.”
Palmisano, ansioso por reconocer el ímpetu de Google, dijo bromeando, antes de subrayar que ambas organizaciones comparten una alineación técnica común: “Somos aburridos, ellos son interesantes. Somos lentos, ellos son rápidos. Somos gordos, ellos son delgados”. La alineación mencionada, en torno a los estándares de Linux e Internet, ha tenido que poner a sudar al rival de siempre, Microsoft. A la semana de saberse de su oferta de $40,000 millones de dólares para apoderarse del gigante del Web, Yahoo, el grueso de los ingresos de Microsoft sigue dependiendo de Windows, Office, Exchange y otras franquicias, en su mayoría de cliente-servidor.
La joya de Microsoft, desde luego, es Windows, pero Vista ha expuesto una fragante deficiencia. A medida que el software se abotarga más (Vista contiene más de 50 millones de líneas de código), se dificulta desplegarlo, escalarlo y manejarlo, y se vuelve más propenso a quebrar otras aplicaciones. Algunos clientes andan en pos de alternativas.
Mientras el CEO de Microsoft, Steve Ballmer, insistía hace unas semanas en que Microsoft está yendo mucho más allá de sus raíces cliente-servidor -o sea, puede alcanzar sus ambiciosas metas en búsqueda, servicios en línea y redes sociales sin Yahoo-, un observador ofrecía una predicción al estilo de aquel personaje ficticio de Rocky III, Clubber Lang, que era una máquina de golpear: dolor. “Sin una solución rápida, Ballmer ahora tiene que llevar su compañía a lo largo de un doloroso y arduo periodo de reforma. No puede escribir un cheque y que la compañía vuelva al juego”, escribía el CEO de Forrester, George Colony, en un blog.
Ésta es la posición en que se encontraba IBM hace 15 años, cuando Lou Gestner tomó a su cargo una empresa todavía demasiado dependiente de los mainframes y otras plataformas de cómputo de tiempos idos. Gestner centró IBM en servicios y software, pero una o dos adquisiciones no rehicieron al Gigante Azul. Fue un cambio cultural al por mayor que incluyó montones de adquisiciones (y también desinversiones), un compromiso con Linux e Internet y la estrategia de reconocer que los clientes ya no aceptan encerrarse con un solo fabricante.
Pero “no llores por Microsoft” todavía: sus ingresos netos crecieron 12% el año pasado a $14,100 millones de dólares, sobre un 15% de aumento de $51,100 millones de dólares en ingresos brutos. Y si bien su estrategia ‘software + servicios’ huele a incrementalismo, Microsoft está más al tanto de la “nube” de lo que la gente se imagina. Está invirtiendo “masivamente” en cuatro nuevos centros de datos, dice su vicepresidente senior, Chris Capossela, y ha comenzado a ofrecer servicios hospedados de “un solo inquilino” a un puñado de grandes clientes. Coca-Cola Enterprises ha firmado por 70,000 asientos de Exchange y SharePoint entregados a través de la nube. Para las PyME, Microsoft planea ofrecer versiones multiinquilinos de CRM, Exchange, Office Communications Server y SharePoint para finales de año. Capossela predice que la mitad de los usuarios de Exchange recibirán su e-mail de la “nube” de aquí a cinco años.
Comparar favorablemente a Microsoft con IBM pudiera parecer contranatural, pero lo cierto es que la empresa de las Ventanas está iniciando un tipo de transformación como aquella en la que IBM se embarcó hace 15 años.
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