Mucho se ha dicho sobre la enorme oportunidad que México está dejando ir de sus manos en el ámbito del desarrollo de software como una industria que figure en el mapa mundial.
Actualmente, apoyada por iniciativas gubernamentales y apalancada por tendencias globales, la industria se mueve más que en años anteriores. Prueba de ello es que las empresas de este sector que están en posibilidades de invertir trabajan en contar con mejores credenciales que les permitan incrementar su competitividad global al alinear sus procesos a estándares mundiales, como por ejemplo la evaluación Capability Maturity Model (CMM), que realiza el Instituto de Ingeniería de Software (SEI) de la Universidad Carnegie Mellon.
La mala noticia es que, de los más de cuatro centenares de compañías desarrolladoras de software que existen en México, no son más de 15 las que cuentan con el Nivel 3 (o superior) de CMM, solicitado como requerimiento mínimo en la mayoría de los proyectos en diversos países del mundo.
Crece la cifra
En palabras de Iker Vilá Gallardo, director general de la compañía Investigación y Desarrollo de Sistemas (IDS) Comercial, dedicada a la consultoría y el desarrollo de software a la medida de sus clientes, “México no está en posibilidad de ofrecer los niveles de calidad internacional en esta materia. Al entrar en el modelo CMM, las empresas ingresan a un proceso de mejora continua que les permite aumentar su calidad y disminuir los costos en desarrollo, al optimizar sus procesos y reducir el porcentaje de duplicidad de tareas”.
Por ello, la firma recientemente logró evaluarse en CMM Nivel 3 en dos años y con una inversión de $3.5 millones de pesos por concepto de capacitación local y en el extranjero, contratación de consultores externos, definición de prácticas y el pago de las evaluaciones realizadas para conseguir dicha categoría.
Con ello, la empresa pretende crecer de 3 a 10% sus ventas anuales al exterior (las cuales se dirigen a Estados Unidos). “La capacidad de exportación de software nacional es pequeña, pero el potencial que existe es muy grande, dada nuestra cercanía con Estados Unidos. A la fecha, México exporta por valor de $105 millones de dólares al año, principalmente con destino al vecino país del norte, pero en siete años los industriales del ramo esperamos vender alrededor de $5,000 millones de dólares –apuntó Vilá Gallardo–. Para lograrlo, necesitamos posicionar a México como una oferta de calidad, generar capital humano calificado capaz de atender la demanda e instrumentar iniciativas de calidad bajo la fórmula Academia-Gobierno-Industria.”
Al interior del país, la tendencia es que las empresas cliente también solicitarán credenciales como CMM Nivel 3, o superior, para contratar a un desarrollador de software, hecho que ya comienza a verse en el sector gubernamental, “pues en diversas licitaciones y concursos se menciona que, para participar, los interesados deben contar con esta distinción”, apuntó Fernando Adame, director de Tecnología y Calidad de IDS.
Este año, 43 compañías, entre desarrolladoras de software y departamentos de Sistemas de todo tipo de empresas, están trabajando en adoptar estándares de calidad como CMM, en distintos niveles, lo cual lleva a pensar que se irá generando una cadena de organizaciones que exigirán modelos mínimos de calidad a sus proveedores, una vez que cuenten con ellos al interior.
Metodologías de CMM
De acuerdo con IDS son cuatro:
• Orientación de la empresa completa hacia procesos de mejora continua, basados en métricas y comités creados para revisión del avance realizado
• Ingeniería de software aplicada en el ciclo de vida de cada producto, conformado por más de 10 disciplinas a manejar
• Planeación y administración de los proyectos, así como el seguimiento de estas actividades
• Aseguramiento de la calidad, lo cual se logra al revisar que la mejora de procesos, la ingeniería del software y la planeación y administración de los proyectos se estén dando de forma correcta
La evaluación realizada a tales metodologías permite tomar ciertas métricas, como el porcentaje de productividad y de cumplimiento de entrega, la reutilización de las piezas que forman parte de cada desarrollo y el nivel de trabajo realizado.
|