LE APUESTAN A LA NUBE
Microsoft tiene planes para su cloud computing, pero su propuesta no viene con fecha de entrega.
”Miraremos hacia atrás a esta era y nos preguntaremos cómo fue que no estuvimos en este otro tipo de computación, el cloud computing.” Es el arquitecto en jefe de Microsoft, Ray Ozzie, hablando en una entrevista con la revista hermana, InformationWeek, justo después que la compañía de Redmond explicara cómo sus productos más importantes -Windows y Office- van a cambiar para mantener su presencia en la nube, donde se lleva a cabo mucho cómputo fuera del propio centro de datos de una empresa.
Microsoft está creando Windows Azure, sistema operativo mediante el cual se correrán aplicaciones de Windows y se almacenarán archivos y datos usando los centros de datos de la firma de las Ventanas. También promete la Azure Services Platform, servicios que los desarrolladores podrán usar para establecer sus identidades, manejar flujos de trabajo, sincronizar datos y realizar otras funciones, al tiempo que construyen programas en la plataforma de computación en línea de Microsoft.
La siguiente versión de Office ofrecerá una opción basada en navegador para que los usuarios puedan leer y editar documentos en línea, a la par que podrán llevar a cabo colaboración usando las versiones de Office Web, móvil y cliente. “No es un ajuste, no es una cosita al margen”, apunta Ozzie, prometiendo que Office 14 tendrá en su centro de software + servicios.
Tras dos años de tanto hablar de esto, y algunos detalles nada impresionantes sobre el producto, sea bienvenido Microsoft con su amplia visión. Ozzie tiene razón: está finalizando una era, dominada por software en la empresa, pero su propuesta no llega con fecha de entrega. ¿Cuándo entregará Microsoft productos de cloud computing? y ¿llegará la oferta a tiempo para que siga manteniendo su liderazgo en el ramo del software?
AÚN HAY TIEMPO. Los negocios apenas empiezan a imaginar cómo transferir más de su cómputo a la nube, así que Microsoft y otras firmas IT con aún tiernas iniciativas de cloud computing, como IBM, Oracle y Sun, quizá tengan tiempo para recomponer las cosas. Las empresas no están convencidas de que los proveedores de la nube hayan resuelto todos los problemas de seguridad, control de datos, fiabilidad y latencia.
El cloud computing promete recortar gastos operativos y de capital y, más importante, permite que el área IT se enfoque en proyectos estratégicos, en lugar de dedicarse a manejar data centers. La actual crisis podría aumentar este atractivo de la reducción de costos.
Un usuario de Azure es Infosys. Ha creado un ‘hub de integración’ en la industria automotriz usando los servicios de base de datos del SQL Server de Azure para compartir información entre agencias, así como mash-ups. El principal arquitecto de Infosys, Jitendra Pal Thethi, dice que este proveedor de servicios con sede en la India planea construir otros hubs B2B empleando el mismo enfoque.
Y el proveedor de ERP, Epicor, a finales de octubre demostró una aplicación que extiende las capacidades de búsqueda de los sistemas de recursos empresariales a dispositivos móviles vía servicios Azure.
La actual competencia en el cloud computing, al menos en el caso de empresas que se consideran ‘plataformas’, consistirá en que los desarrolladores impulsarán que tanto start-ups como grandes proveedores de software construyan aplicaciones que corran en sus nubes. Microsoft los está cortejando -anunció Azure en la arriba citada Professional Developers Conference-, pero encara ciertos obstáculos.
En primer lugar, Microsoft ha venido preparándose para este anuncio desde 2005, pero no se compromete a fijar una fecha (ni siquiera un año) para Windows Azure y muchos de los correspondientes servicios. Una versión de prueba del cloud OS estaba disponible a finales de octubre, pero la compañía de Redmond no tendrá una cronología para la entrega de Azure hasta 2009.
En segundo lugar, precio y empaquetado no están claros, lo que dificulta que las start-ups desarrolladoras de software se sientan atraídas, cuando ofertas como EC2, de Amazon, y el App Engine, de Google, ya presentan precios simples, en torno a los cuales ellos pueden estructurar un plan de negocio. Microsoft afirma que el precio de Azure, lo mismo que el de sus rivales, se basará en los contratos sobre uso y nivel de servicio. Ozzie promete precios “competitivos”.
Con todo, Microsoft ofrece a los desarrolladores algunos seductores detalles. Puede apalancar una masiva base instalada y un gran número de seguidores peritos en escribir aplicaciones para Windows. Tiene credibilidad entre las empresas, más de lo que se puede decir de Amazon y Google, y gasta miles de millones de dólares en nuevos data centers que, a decir de Deborah Chrapathy, vicepresidente de servicios globales para fundaciones de Microsoft, están construidos para manejar “centenares de petabytes de datos de manera confiable y con regularidad”.
Cada componente de Azure Services Platform se podrá adquirir aparte de la plataforma y de los demás, lo que facilitará que los usuarios usen piezas de Azure para construir aplicaciones para esos componentes. “No es una plataforma monolítica”, afirma Amitabh Srivastava, vicepresidente de servicios de infraestructura de nube de la firma.
Azure se basa en protocolos Web estándar, como REST y Atom, lo que vuelve más fácil su interconexión con otros sistemas. En un principio, los desarrolladores podrán escribir sólo aplicaciones .Net en Visual Studio y cargarlas a Azure, pero Microsoft afirma que posteriormente vendrá suporte para Eclipse y posibilidad de correr las aplicaciones Ruby y Python.
DISTRIBUIDO Y CON SERVICIOS. A nivel inferior, Azure es un sistema operativo multiinquilino y distribuido, donde la gente podrá correr aplicaciones y almacenar datos. Un nivel más arriba, Microsoft planea ofrecer servicios asociados. Los SQL Services brindarán algunas características adaptables a las bases de datos y, a la postre, incluirán la capacidad de hospedar en la nube una base de datos relacional. Los .Net Services ofrecerán control de accesos, lógica de flujo de trabajo y un bus de servicios. El Live Framework incluye sincronización de datos vía Live Mesh y una plataforma de desarrollo en el Live Operating Environment, así como API.
Microsoft también planea una nueva manera de federar la identidad entre Live ID y el Active Directory. Las compañías descargarán un pequeño software llamado Services Connector, mediante el cual Live ID reconocerá direcciones de e-mail de empleados cuando se conecten con un servicio nube y validará las direcciones y contraseñas contra el directorio que la compañía tiene en sus oficinas. Las empresas podrán otorgar acceso a socios y clientes a través de Live ID, en vez de añadirlos al directorio de la compañía. Microsoft y otros fabricantes tienen que volver fácil la conexión a la red y a ello contribuirán características como la identidad federada.
Microsoft planea correr en Azure sus aplicaciones SaaS existentes, como Exchange Online, SharePoint Online y CRM Online. Esas aplicaciones son la prueba más palmaria de que Microsoft está yendo más allá del software en la oficina. El jefe de Office, Chris Capossela, predice que en cinco años el 50% de los buzones de Exchange estará en línea.
Pero la versión en línea de Office será la prueba más fehaciente del compromiso de Microsoft con la nube. Ozzie dice que se construye sobre la idea de que, para que dos personas colaboren, no necesitan saber si la otra está en una versión de Office Web, cliente de escritorio o cliente móvil. “Esto fue un elemento clave muy importante desde el comienzo”, sostiene. Las características de colaboración usarán Live Mess, de Microsoft, para sincronizar el contenido.
La firma de las Ventanas también se ha propuesto desarrollar aplicaciones específicamente en torno a Azure. Un proyecto denominado Atlanta se conectará al despliegue de un System Center, transmitirá los datos de regreso a Azure y a los SQL Services para análisis y comparación anónima con otros usuarios, y entonces presentará un data scorecard vía un portal.
PERO LLEGA TARDE. La fiesta del cloud computing quizá ya haya empezado, y Microsoft, como es ya característico, está llegando tarde.
A Amazon le llevó dos años de pruebas quitar el etiqueta de beta a su utilería para servicios de cómputo Elastic Compute Cloud, basada en Linux, paso que la empresa dio hace unas cuatro semanas. Con ello, Amazon presentaba un contrato nivel servicio denominado EC2, que ya usaba en su servicio Simple Storage Service, y al mismo tiempo comenzaba una prueba beta de EC2 sobre Windows, adelantándose a Azure.
Amazon no ofrece todavía la plétora o abundancia de servicios de identidad, base de datos y .Net, como los que promete Microsoft, pero tiene auténticos productos de nube y entre sus clientes cuenta a National Geographic, Nasdaq y Eli Lilly.
La plantilla de servicios Web de Google incluye aplicaciones de productividad y colaboración en Google Apps, a la vez que tiene una plataforma nube en el motor Google App Engine. Más de 1 millón de negocios se han suscrito a Google Apps, pero muchos de éstos siguen colgados de Office.
El ayuntamiento de Washington, D.C., por ejemplo, ofrece Google Apps a todos sus empleados, pero también pueden usar Outlook y Office. “No veo esto como que necesariamente estemos suplantando a Microsoft -dice Vivek Kundra, CIO del ayuntamiento, quien es un entusiasta de Google Apps-. En nuestra entidad hay lugar para Office.”
Como servicio, la plataforma Force.com, de Salesforce, se centra hoy casi con exclusividad en add-ons a su servicio de CRM. Sólo unas cuantas compañías, como la start-up Appirio, están construyendo aplicaciones sobre Force.com no ligadas al CRM de Salesforce.
Blue Cloud, plataforma para utilerías de cómputo de IBM, corre sobre Linux y pronto también correrá las aplicaciones para mainframe System z y usará Tivoli, también de IBM, para administración y monitoreo. Entres sus clientes se encuentran la Unión Europea y un “muy gran banco de inversión con sede en Estados Unidos”, el cual corre una aplicación de control de riesgos en esa plataforma. El Gigante Azul también ofrece algunas aplicaciones de colaboración como servicios, desde la red social Bluehouse al e-mail de Lotus Notes.
Otras empresas IT también están pasando a la nube, entre ellas varias decenas de start-ups. Por ende, Microsoft debe ponerse al paso del desarrollo. A medida que el cloud computing se va transformando en una real opción de servicio para más compañías, sus clientes requerirán algo más que un gran plan; o sea, requerirán saber los detalles que harán que la idea se convierta en algo real.
“La nube de Microsoft no es monolítica”, Srivastava, desarrollador de la firma de las Ventanas
Foto: Michael Dunn
LOS LÍDERES
Microsoft no es líder en la nube. Este título lo ostentan empresas como Amazon.com, Google y Salesforce.com, que están más avanzadas en la entrega de lo que se conoce como plataformas nube o plataformas como servicio.
Salesforce permite a los desarrolladores construir y vender aplicaciones en su plataforma en línea, y su conferencia Dreamforce, celebrada en noviembre pasado, atrajo a miles de desarrolladores de grandes empresas y start-ups.
Google ya ofrece documentos y hojas de cálculo en línea y anima a los desarrolladores a construir características para ese software y otros en línea usando su motor Google App Engine.
Amazon Web Services vende potencia y almacenamiento de cómputo en servidores, a lo que recientemente añadió garantías de fiabilidad amigables con los negocios. Incluso Ozzie ha reconocido que Amazon marca el paso, pues en una conferencia magistral en el marco del Professional Devolopers Conferencie, en octubre, señalaría: “Todos vamos a tener que treparnos a sus hombros”, [en alusión al enano que ve más lejos porque se sube a los hombros de un gigante].





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