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Google Wave: primeras impresiones

Google ha abierto a los desarrolladores su nueva plataforma de mensajería, Wave, como prometió que iba a hacerlo en la conferencia de desarrolladores de unas cuantas semanas atrás.

 

Quienes han probado Wave se muestran entusiasmados con este servicio y llevan a cabo experimentos como insertar Waves en blogs WorldPress (no accesibles a menos que se tenga una cuenta sandbox Wave) y ver modos de que la plataforma se pueda extender.

 

“Deseo felicitar al equipo que creó Wave -decía Drew Burlingame, ingeniero de software, de Seattle, que trabajó en Microsoft, en un blog del foro de desarrolladores de Wave-. Es una base magnífica sobre la que construir soluciones a amplia variedad de problemas. Tenía ya varias aplicaciones en mente en espera de un marco como éste para construirlas sobre él.”

 

Google también ha instrumentado cuentas de prueba para unos cuantos periodistas de la tecnología. Lo que sigue son unas impresiones iniciales.

 

Wave es un sistema de comunicación y colaboración en tiempo real que apunta a ser “lo que sería un e-mail si se inventara hoy”. Pero esa descripción insiste demasiado en Wave como producto y aplicación. Wave es también una plataforma y un protocolo, y es el potencial de Wave como instalación de fuente abierta para la colaboración por internet lo que vuelve a Wave tan interesante.

 

La Google Wave API pretende dos tipos principales de desarrollo: la creación de extensiones, programas que realicen tareas automáticas interactuando con participantes a través de Wave o Waves, y la creación de Waves insertas, que son Waves que interactúan con otras aplicaciones web. Está también el Google Wave Federation Protocol, que permite que Wave se comparta por internet entre servidores Wave federados.

 

Wave, como aplicación es, a la vez, emocionante y frustrante. Es un poco como viajar atrás en el tiempo hasta el momento en que el fax sólo lo tenía un puñado de gente. Uno sabe que el fax arrancará con el tiempo, pero dados los todavía pocos usuarios del mismo, no queda otra solución para enviar documentos que recurrir al correo convencional.

 

Wave también logra ser familiar y ajeno al mismo tiempo. Es familiar porque el uso de Wave es semejante a componer un mensaje instantáneo y escribir un e-mail; pero es ajeno porque no siempre está claro qué metáfora aplicar a lo que uno está haciendo. A veces me encuentro preguntándome si las conversaciones que llevo a cabo en tiempo real han cambiado a un modo de e-mail asíncrono en que la respuesta no llega de inmediato, y no sé si es porque el otro participante en Wave está alejado del teclado o ateniendo una aplicación diferente.

 

Lars Rasmussen, cofundador del equipo Wave, reconoce que hay muchos asuntos sutiles que han surgido como consecuencia del carácter híbrido de Wave. Señala una simple diferencia entre las aplicaciones de e-mail y las de mensajería instantánea: en un correo electrónico, así como en programas de procesamiento de palabras, la tecla de ‘enter’ mueve el cursor a una nueva línea; en una aplicación de mensajería instantánea, picar ‘enter’ envía el mensaje.

 

“Cuando combinamos las funciones de esas aplicaciones -dijo- sólo hay una tecla de ‘enter’, así que tenemos que escoger si va a enviar o sólo iniciará una nueva línea.”

 

Si bien es una dificultad técnica que no se la puede considerar insuperable, opciones como ésta influirán mucho en el modo como se sentirán los usuarios de Wave. Parte de la meta del proceso de pruebas de Wave es resolver el asunto del aspecto y del diseño, para que la curva del aprendizaje se minimice.

 

Gran parte del potencial de Wave, sin embargo, descansa en manos de los desarrolladores. Y Rasmussen es franco en esto: señala que los innovadores usos de los Google Maps nunca Google los habría podido realizar por sí mismo.

 

“Apostamos a que los desarrolladores lleven esto a un nivel por completo diferente que cuanto podríamos haberlo llevado nosotros por nosotros mismos”, añadió.

 

Wave no sustituirá al e-mail por ahora, no sólo porque toda tecnología que viene durando desde los años 60 no tiene por qué no persistir lustros (incluso si apenas se emplea), sino también porque Wave, al igual que muchos otros servicios en línea, actualmente depende de las direcciones de e-mail para identificación del usuario. Todo el mundo que actualmente usa Wave tiene una dirección de e-mail así: nombre@wavesandbox.com. Un funcionario de Google explicaba: “La identidad en Wave es otra de las cosas en las que el equipo está todavía trabajando”.

 

Pero cuando suficiente gente comience a usarlo, se sentirá feliz de comunicarse en Wave porque la experiencia es mucho más rica y más manejable que en el e-mail.

 

El spam en Wave podría cambiar esto, pero Rasmussen quita importancia a tal posibilidad. Reconoce que todo sistema de comunicación exitoso atraerá a los spammers, pero cree que los controles criptográficos incorporados al protocolo Wave y los mecanismos de confiabilidad implementados lograrán que los intentos de spam resulten en gran medida fallidos. Si está en lo cierto -y éste es un gran ‘si’ dada la listeza de los spammers y hackers maliciosos- no es difícil imaginar que los usuarios del e-mail huirán de éste y se irán a un sistema de comunicación que exige mayor responsabilidad individual.

 

Una de las características más útiles de Wave es el control de rastreo regresivo, que reproduce la evolución de un Wave a lo largo del tiempo, desde el primer mensaje hasta el último. El enfoque de Wave para cambiar el rastreo es mucho más práctico e intuitivo que revisar los cambios en los documentos con el ‘control de cambios’ de Word, por ejemplo.

 

Debido a que Wave es una plataforma dinámica, en vez de estática, será útil no sólo para comunicaciones casuales, sino también para comunicaciones estructuradas, como las presentaciones y el e-learning. Wave se podría usar, por ejemplo, para aplicar un examen en línea y, con sus debidas extensiones, se podría configurar para que presente las respuestas después de determinado rato, o bien se podría emplear como un canal que combine tanto la información archivada como la colaboración en vivo sobre determinado asunto. Ya existe un gadget Wave llamado Bidder [licitador, apostador] que convierte a Wave en una subasta que permite la puja en vivo.

 

Wave, de Google, por ahora sólo está arrancando, pero cuando esté listo, la colaboración y la comunicación en línea se transformarán. “Pienso que se construirán cosas sorprendentes”, concluyó Rasmussen.

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Sergio Severo, VP HP Software & Solutions

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