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¿Google nos vuelve más inteligentes?

Los investigadores de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) dicen que buscar en Internet puede contribuir a mejorar las funciones cerebrales

 

El verano pasado, el escritor de tecnología Nicholas Carr redactó un artículo para The Atlantic donde preguntaba “¿Nos está volviendo Google estúpidos?”. Entre anécdotas de gente que cree que el paradigma de consumo de información impuesto por Internet fomenta la superficialidad de los pensamientos, en vez de una recapacitación más profunda, Carr concedía: “Seguimos esperando los experimentos neurológicos y psicológicos a largo plazo que nos ofrecerán un cuadro definitivo sobre en qué medida el uso de Internet afecta el conocimiento”.

Ahora, un estudio de ese tipo -elaborado por Gary Small, profesor del Instituto Semel de Neurociencias y Conducta Humana en la UCLA; Teena D. Moody, socia senior de investigación en el Instituto Semel de la UCLA, y Susan Y. Bookheimer, profesora de psiquiatría y ciencias bioconductuales del Instituto Semel- sugiere que la búsqueda por Internet quizá mejore las funciones cerebrales, aunque no todas las noticias son positivas.

“Los resultados del informe son alentadores, pero las futuras tecnologías de computación pueden ejercer efectos fisiológicos perjudiciales, aunque también potenciales beneficios para los adultos de media edad y mayores -expresó Small al servicio noticioso de la UCLA-. La búsqueda por Internet exige una complicada actividad cerebral, que puede ayudar en el funcionamiento cerebral y mejorarlo.”

En el estudio participaron 24 voluntarios “neurológicamente normales” de entre 55 y 76 años; sólo la mitad de ellos había tenido experiencia anterior de búsqueda por la Red. Los cerebros de estos participantes fueron escaneados usando imaginería de resonancia magnética funcional (fMRI, por sus siglas en inglés) cuando efectuaban búsquedas en Internet y cuando leían libros.

Los sujetos del estudio mostraron actividad cerebral similar cuando leían, pero cuando buscaban en línea aquellos que habían tenido experiencia previa con el Web también mostraban actividad en las áreas del cerebro frontal, temporales y del cíngulo [cerca del cuerpo calloso del cerebro], todas las cuales se asocian con el razonamiento complejo.

“Nuestro hallazgo más sorprendente fue que la búsqueda por Internet parece abarcar una mayor extensión de circuitos neurales, que no se activan durante la simple lectura, pero esto sucede sólo en aquellos con experiencia anterior en Internet”, explicó Small, quien conjeturó que la menor actividad cerebral generalizada en aquellos sin experiencia de búsqueda por la Red podría mejorar con el tiempo, a medida que sus estrategias de búsqueda se profundizaran.

La preocupación de Carr con respecto al impacto de Internet en el modo de pensar no va descarriada. La investigación de Small, así como otros estudios, ponen en claro que la explosión de información y las herramientas que empleamos para contenerla afectan el conocimiento. Pero se requerirá tiempo todavía antes de que quede patente si hemos de añorar los viejos tiempos, celebrar los nuevos o aprender a despreocuparnos y ¡amar la Red!

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Sergio Severo, VP HP Software & Solutions

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