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ACLARAR EL CIELO

 Urge desmitificar a la seductora nube. ¿Conoce las verdaderas fortalezas de los proveedor del cloud computing?. Por J. Nicholas Hoover y Richard Martin. Segunda parte

 

En la edición pasada de InformationWeek México, se explicó el cloud computing desde el punto de vista de Amazon, Google y Salesforce.com. A continuación, en la segunda y última parte de este artículo, se expone la visión que tienen de este modelo de cómputo otras grandes compañías, todas enfocadas por décadas en el mercado empresarial.

 

MICROSOFT. Si a alguien se le ha cuestionado su estrategia de cloud computing es a Microsoft. Ahora, tras un par de años de colocar las piezas en su lugar, muestra progresos. Otros proveedores vislumbran un futuro en el que la mayoría, si no es que todos los recursos IT, provendrán de la nube, pero Microsoft piensa diferente. Su grandioso plan, llamado software más servicios, es proveer “simetría entre software basado en empresas, servicios hospedados en socios y servicios nube”, según ha dicho su arquitecto en jefe de software, Ray Ozzie.

Entre sus primeras ofertas a desplegar este año están Dynamics CRM Online, Exchange Online, Office Communications Online y SharePoint Online, cada una disponible en versión multi-inquilino (en general para PyME) y uni-inquilino (para quienes requieren 5,000 ó más licencias). Para los consumidores, los servicios online de Microsoft incluyen Windows Live, Office Live y Xbox Live.

Entre los primeros adoptantes están Autodesk, Blockbuster y Energizer. Cualquiera que dude de que Microsoft ha entrado al juego de los servicios nube debería tomar en cuenta lo siguiente: para 2009, Coca Cola planea suscribirse a 30,000 asientos de Exchange y de SharePoint hospedados en Microsoft.

El vicepresidente senior de la firma de Redmond, Chris Capossela, sostiene que los clientes podrán mezclar las versiones hospedada y propia del software e intercambiarlas, atractiva opción para empresas con sucursales que no dispongan de suficiente personal IT. Microsoft no ha hablado de precios, pero Capossela dice que es ingenuo pensar que a la larga los servicios nube podrían ser más baratos que el software de la empresa. “Habrá que estar pagando todo el tiempo -recalca-. Es una suscripción.”

Lo que sigue para la compañía es MatrixDB, un proyecto que extendería las bases de datos de los servidores SQL de los clientes hasta las hospedadas por Microsoft en la nube. Esto está todavía a un par de años de distancia, pero augura nuevas posibilidades. Y Microsoft señala a los BizTalk Services, su software de gestión de procesos empresariales hospedados, como un elemento de su futuro Internet Service Bus, que funcionará como un service bus empresarial, pero online.

El cambio a los servicios en la nube ha obligado a la firma de las Ventanas a repensar no sólo en la arquitectura de sus productos, sino también en su estrategia de datos. Por años, licenció sus principales data centers, pero ahora ha comenzado a diseñarlos y  construirlos para quedarse con ellos; como ejemplo están las sedes en Illinois, Texas y Washington (Estados Unidos), y otra en construcción en Dublín (Irlanda).

 

SUN MICROSYSTEMS. John Cage, cofundador de Sun Microsystems, hace ya casi 20 años acuñó la frase: “La red es la computadora”. No es disparatado pensar que ése iba a ser el comienzo de la nube,  pero el viento cambió de rumbo. “Ahora Sun ha revertido las cosas”, dice su CIO, Greg Papadopoulos. ¿Por qué?: con su tecnología Sun Grid, se enfocó en ambientes de centros de datos de misión crítica y redundantes. “Lo único que la gente quiere -explica Papadopoulos- es que todo sea fácil de usar.”

Hacer que el cloud computing sea de fácil uso es el centro de dos iniciativas de Sun: Network.com, conjunto de aplicaciones en línea habilitadas para red y que están disponibles en la modalidad de pago por uso, y Project Carolina, proyecto de investigación para hacer que los recursos basados en la nube estén al alcance de los desarrolladores que trabajen en aplicaciones y servicios Web.

Network.com se está transformando en un “centro de datos virtual sobre demanda” que los clientes podrán usar en tiempo real a medida que las necesidades de los negocios cambien, dice el director senior de software, Mark Herrin. Project Carolina, en tanto, busca convertirse en una plataforma de hosting para proveedores de software como servicio (SaaS). La meta es volverla “mucho más eficiente para desarrollar rápidamente servicios de Internet multiusuario, actualizarlos con frecuencia y reasignar flexiblemente los recursos a un costo rentable”, dicen voceros de Sun.

Carolina, proyecto de fuente abierta encabezado por el vicepresidente IT de la empresa, Rich Zippel, soporta aplicaciones construidas en distintos lenguajes de programación, como Java, Perl, Python, Ruby y PHP. “No pensamos, en realidad, que todas las aplicaciones se vuelvan a vincular con los servidores Sun en Internet -escribió Zippel en un blog-, pero estamos muy optimistas con respecto a la capacidad de desarrollar, desplegar y entregar servicios de software por el Web.”

Al igual que Microsoft, Sun está consciente de que los negocios seguirán necesitando la infraestructura IT que poseen en sus instalaciones físicas. Blackbox, data center “en una caja” de Sun, está diseñado para empresas con fuertes necesidades de computación, pero no están listas para migrar toda su infraestructura a la nube. De modo similar, Constellation (Sun) agrupa los 6,000 servidores Sun Blade.

“Las nubes públicas serán las válvulas de escape de las organizaciones -opina Papadopoulos- y lo van a tener que decidir. Quizá no me guste que los datos que son mi joya de la corona vivan en la nube, pero será bueno llevar allá otros 1,000 nodos y trabajar cómodamente.”

 

IBM. El año pasado, IBM reveló Blue Cloud, ofertas cuyo fin es que los data centers de las empresas funcionen “más como Internet, permitiendo el cómputo a lo ancho de un tejido de recursos distribuido y accesible mundialmente”.

 Las piezas de que se compone son servidores virtuales Linux, agenda de cargas de trabajo paralelas y el software de administración Tívoli (IBM). En su primera fase, IBM apuntó a servidores x86 y equipos con procesador Power (IBM); en la segunda, ingresará máquinas virtuales corriendo sobre mainframes System z.

“Blue Cloud no es sólo correr cargas de trabajo paralelas, sino también un uso más efectivo de los datos”, asevera Denis Quan, CIO de la unidad High Performance On Demand Solutions de IBM. El primer data center comercial de cloud computing de IBM se está erigiendo en Wuxi, al sur de China, desde donde proveerá recursos de cómputo virtualizados a los fabricantes de chips de la región.

La ventaja del Gigante Azul en cloud computing es su pericia en construir, soportar y operar sistemas de cómputo a gran escala. IBM obtuvo su nube hace unos pocos años con su Technology Adoption Program, un “portal de innovaciones” salido del Almadén Research Center para otorgar a los ingenieros recursos sobre demanda, como bases de datos DB2 y servidores Linux. En octubre pasado, IBM anunció su asociación con Google para proveer gatewasys de cloud computing a universidades, con el propósito de enseñar a sus alumnos a usar los modelos de programación paralela, “iniciativa crítica para la siguiente generación de aplicaciones basadas en la nube”, dice Quan. Se han instaurado ya tres de estos centros: uno en Almadén; otro en la Universidad de Washington, en Seattle, y uno más en un data center de Google.

Para las áreas IT, el software, sistemas y servicios de la nube de IBM se pueden conjuntar en lo que la empresa denomina Nuevo Centro de Datos Empresarial, con garantía de calidad de servicio para tranquilizar a los CIO de que esa nube no tiene nieblas.

 

ORACLE. A pesar de sus señales a veces contradictorias, Oracle fue un temprano paladín del modelo on demand, en 1998, con el lanzamiento de Oracle Business Online. Su CEO, Larry Ellison, describía el nuevo modelo de entrega basado en Web como una extensión del negocio de software existente en la empresa. Hoy está claro que su destino reside en la nube, por más que esta empresa se ha mostrado reacia a mudar su lucrativo negocio de software físico por el modelo de suscripción.

En septiembre pasado, ante analistas financieros, Ellison quitaba importancia al movimiento SaaS, diciendo que no se ganaba dinero entregando aplicaciones a través de Internet. (Es palmario que se equivoca en este punto.). El presidente de la firma del Oráculo, en cambio, ha dicho que Oracle planea proceder por peldaños, transfiriendo gradualmente sus clientes de software físico al software basado en Web.

Oracle entró al cloud computing de un solo golpe con su adquisición, en 2005, de Siebel Systems (por $5,800 millones de dólares). En aquella ocasión, ejecutivos de Oracle calificaron la operación como “cabeza de puente” contra SAP, pero en retrospectiva se ve claro que las aplicaciones de CRM on demand de Siebel eran muy importantes para su estrategia a largo plazo. El software On Demand de Oracle comprende gran parte de su stack de software (incluida la base de datos).

Oracle ha desarrollado una arquitectura “pod” para sus propios centros de datos on demand, los cuales se pueden configurar para cada cliente o en clústers para las grandes empresas con múltiples departamentos o en versiones multi-inquilino para uso compartido.

El negocio sobre demanda de Oracle le generó, en el trimestre que concluyó el 26 de marzo, $174 millones de dólares en ingresos, 23% más que en el mismo periodo de 2007, y va camino de conseguir $700 millones en todo el año. Si bien On Demand representa sólo 3% de los ingresos de Oracle, es lo que más rápido está creciendo de su negocio, con 3.6 millones de usuarios.

Para apoyar dicho crecimiento, Oracle, al igual que otros proveedores de servicios nube, está construyendo un nuevo data center. Este verano comenzará una instalación en Utah (Estados Unidos), con una inversión inicial de $285 millones de dólares.

 

EMC. El CEO Joe Tucci apenas ha mencionado sus planes para cloud computing, pero no hay duda de que está pensando en ello. La nube, por su propia naturaleza, es un ambiente de cómputo virtual, y donde hay virtualización está EMC (al ser propietaria de VMware).

A principios de año, EMC adquirió la start-up de gestión de la información personal Pi y, con ella, al ex vicepresidente de Microsoft, Paul Maritz, que podría convertirse en el presidente de la nueva división de infraestructura y servicios nube de EMC.

Asimismo, EMC tiene experiencia en gestión del ciclo de vida de la información, un área donde espera tener un papel en la nube. “Si miramos el portafolio de activos central de EMC, todas las áreas clave de infraestructura de información se prestan no sólo a los modelos actuales de adquisición total, sino también al nuevo de SaaS y de suscripción de pago por uso a través de Internet”, dice el CIO, Jeff Nick, quien ha visto que las empresas ven los servicios de gestión de almacenamiento e información  en la nube como un modo de “quitar” trabajo a los fabricantes de cloud computing. “La clave del almacenamiento en un ambiente de nube no es sólo concentrarse en la capacidad en grueso, sino en que éste se convierta, lo más posible, en un elemento de autogestión, autodirección y autoafinación”, expresa.

Si bien no tiene hoy día una oferta nube, se puede presumir que la flecha de EMC apunta al storage, además de ver oportunidades en la gestión de procesos de SaaS y de colaboración empresarial, gestión de la información personal para los consumidores, archivo de datos, recuperación ante desastres y seguridad. Ciertas compañías adquiridas por EMC, como Documentum (archivo de datos), RSA (seguridad) e Infra (gestión de servicios IT) son prueba de ello.

La división VMware de EMC se abrirá camino hacia tal mezcla. “Deseamos ser la tubería del cloud computing“, afirma Stephen Herrod, CIO de VMware, quien, al igual que Nick, mira hacia delante. Señala escalar la infraestructura de servidores físicos vía servidores virtuales on demand, con escenarios de recuperación ante desastres y software de administración como el adquirido en la compra, por parte de VMware, de B-hive Networks, como medio para firmar contratos de nivel de servicio.

En otras palabras, la nube representa hoy sólo el comienzo de abundantes y nuevas posibilidades.

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