¿VENTANAS ABIERTAS?
Para proteger el negocio de aplicaciones, Microsoft debe bajar la guardia sobre el código fuente de Windows y abaratar costos.A quien se le ocurra decir que el SIStema operativo Windows, de Microsoft, un día será de fuente abierta, los conocedores lo mirarán con extrañeza, si no es que se echarán a reír en sus narices. “No me hagas reír –dice John Rymer, analistas de Forrester Research, en respuesta a una pregunta expresa sobre el asunto–. No, no creo que Windows llegue a ser nunca un código de fuente abierta.”
Perfecto, Windows nunca será un proyecto de fuente abierta al estilo de Linux, con 2,000 desarrolladores a nivel mundial dedicados a proponer código. Microsoft tiene bastantes preocupaciones con las propuestas de código de sus propios desarrolladores para que le llegue gente de fuera.
Ciertamente, parte del código fuente de Windows nunca saldrá a la luz. Pero la gente se equivoca cuando supone que Microsoft nunca pondrá a Windows en la senda del open source. Para neutralizar las ventajas de Linux y de sus competidores de fuente abierta, Microsoft deberá haceer que Windows sea más como ellos. Si no lo hace, corre riesgo de perder a poco más de 6 millones de nombres (en su base de desarrolladores), que son quienes han convertido a Windows en algo grande. Microsoft quizá no desee abrir Windows al mundo, pero lo tendrá que hacer. Y pronto.
EL NEGOCIO YA NO ESTÁ DONDE ESTUVO. A la compañía de Redmond le preocupan dos cosas: su lucrativa línea de software y los programadores externos que añaden valor a su plataforma central con sus propias innovaciones. Ha realizado un estupendo trabajo en cultivar a esa gente, darles herramientas y liberarles tempranamente código e información sobre las futuras características para tenerlos comprometidos. No se puede dar el lujo de perderlos.
Con todo, Microsoft se encuentra en aprietos con su línea de producción. Los ingresos por los clientes de Windows, incluidos los de Vista, bajaron 8% en el trimestre concluido el 31 de diciembre, y Vista se ha convertido en un estorbo a la hora de comercializarlo, porque pasa por ser un sistema operativo ineficiente e intrusivo. La respuesta tampoco es Windows 7, que es más un paquete de servicio de Vista que una nueva plataforma. Los retos de Microsoft son más profundos que eso, y mantener el flujo de sus ingresos por la venta de Windows no es lo que hará que al final gane el partido.
Windows XP supuestamente aporta unos $34 dólares cada vez que es cargado en una nueva PC de un fabricante, que es la forma como la gente suele obtener una nueva copia de XP. Microsoft Office, por otro lado, le aporta entre cuatro y 12 veces más, dependiendo de qué versión de la suite se carga en una PC.
No sólo Office y aplicaciones afines, como Office Mobile y Publisher, generan un torrente de ingresos por licencias, sino que van ligadas a aplicaciones de servidores de Microsoft. SharePoint tiene un precio inicial de $4,350 dólares cuando es con descuento, según NexTag, servicio online que busca los precios más bajos de software disponibles. En otras palabras, Windows puede ser lo que afianzó a Microsoft, pero este sistema no puede mantener a la compañía.
Las aplicaciones son las que dan a la organización su ventaja competitiva y las que generan los miles de millones de dólares de ganancias, pero son también vulnerables. Los formatos de archivo propietarios que han protegido las aplicaciones de Microsoft han sido desbancados por Office Open XML, el formato por default para Office 2007, y hoy por hoy estándar internacional.
Así, por primera vez no hay verdaderas barreras técnicas que impidan que otros proveedores de aplicaciones de usuarios finales y compañías rivales vayan sacando su madeja. Entre las alternativas a Office están Lotus Symphony (IBM), Star Office (Sun Microsystems) y el proyecto de código de fuente abierta Open Office, así como Google Docs, las aplicaciones de Zimbra (Yahoo) y Zoho.
LA VIRTUALIZACIÓN NO LE CONVINO. Para mantenerse competitivo y fomentar el crecimiento continuo de su ecosistema de aplicaciones, Microsoft deberá hacer que Windows equivalga a un costo de casi cero. No se llega con facilidad a esta decisión. Privar al enemigo de su principal arma será una lucha hasta la última trinchera.
Microsoft se verá apurada a hacerlo por el aumento de defecciones tanto de sus clientes de aplicaciones, como de desarrolladores terceros que rodean la plataforma de las Ventanas con mucho de su valor añadido. A la larga, las defecciones de los desarrolladores plantean un riesgo estratégico mayor para Microsoft que la pérdida de ingresos por un Windows gratuito. Los desarrolladores prefieren el open source porque les da independencia, flexibilidad y menor costo.
La virtualización también es parte de ese impulso que se percibe en la fuente abierta. Windows iba incluido en cada computadora con arquitectura x86, y así sigue siendo en la mayoría de las computadoras, pero Dell, Fujitsu Siemens, HP, IBM y NEC venden servidores con virtualización x86 y a menudo ESX de VMware.
Un hipervisor habla directamente al hardware, en lugar de hacerlo al sistema operativo. Levanta el sistema operativo una capa arriba y le asigna la tarea de comunicarse con la aplicación. Windows hablaba directamente con el hardware; en ambientes virtualizados simplemente entrega al hipervisor las solicitudes de servicios de hardware.
Esto no parece un gran cambio, pero el baluarte que antaño ocupaba Windows en la capa del hardware se ha aflojado. Al hipervisor le da igual qué sistema operativo corre encima suyo. Podría ser Windows, NetWare, Solaris 10, BeOS o cualquier otro. Ahora bien, un usuario empresarial puede correr aplicaciones escritas para Windows, Linux, Apple Mac OS o Solaris, todas en la misma máquina. A medida que se difunde la virtualización, es probable que los usuarios no sean tan adictos a Windows.

EL DÉBIL: “Los teléfonos móviles son las PC del futuro. Microsoft es el debilucho en ese mercado”, Gates, presidente de Microsoft
| LOS POSIBLES CAMINOS |
| Si Microsoft se moviera en la dirección de convertir Windows en fuente abierta, ¿cómo lo haría?
LA VÍA RADICAL. Microsoft podría adherirse a una licencia de fuente abierta (muy probablemente no la General Public License), convertir Windows en descargable gratis y publicar información sobre sus interfaces, API y formas de archivo. En tal caso, imitaría a compañías como Red Hat emitiendo una versión gratuita de Windows para la masa de los consumidores, al tiempo que ofrecería una versión comercial para los negocios con características y soporte empresariales. LA VÍA SUTIL. La firma podría adoptar el modelo de fuente abierta parcialmente; tal vez ni siquiera llamándolo open source. Pero el efecto será el mismo: Microsoft abrirá gradualmente más del código de Windows a los desarrolladores, rebajando al mismo tiempo el precio para los usuarios. Ya se puede ver algo de esto en Windows 7, dado que Microsoft hizo disponible la edición beta eliminando las anteriores restricciones con respecto al número de descargas y siguiendo una práctica de la fuente abierta de poner el código en manos del mayor número de usuarios posible para que lo prueben y comenten. Microsoft impulsará más este proceso para mantener adictos a los desarrolladores de Windows. Lo impulsará hasta que la diferencia entre Windows y el open source sea apenas distinguible. En determinado momento se lanzará al clavado definitivo y declarará Windows de fuente abierta. |
LOS TIEMPOS CAMBIAN. En el tipo de cómputo que se avizora, los desarrolladores independientes castigarán los sistemas cerrados y recompensarán los abiertos. La única forma de permanecer cerrado será controlando la mentalidad del consumidor pudiente, como hace Apple con iPhone, un ‘consumado dispositivo consumista’ respaldado por estupenda propaganda y la experiencia en ventas de la tienda Apple. BlackBerry, de Research In Motion (RIM), logra lo mismo con un excelente dispositivo de texto, combinado con un fuerte acceso a redes.
Microsoft lo ha intentado con Windows Mobile, con los anuncios de Jerry Seinfeld y Bill Gates y su campaña promocional “Soy una PC”, pero no ha tenido los mismos resultados. La marca Windows ya no está en la mente de todos, como antes.
Windows está a cargo del vicepresidente senior de la empresa, Bill Veghte, que trabajó en el desarrollo de Windows 95. Pero 1995 ya no cuenta, y el sistema operativo propietario de Microsoft es una reliquia en muchos sentidos. La siguiente oleada no será de desktops más grandes y gordos (donde Microsoft ha sobresalido), sino que ahora las laptops superan a la PC de escritorio. Los futuros dispositivos que triunfarán serán más livianos, más pequeños, a veces conectados y a veces no. Seguirán a todas partes al usuario, como el teléfono celular. El escritorio migra hacia el dispositivo móvil.
Microsoft está muy consciente de esta evolución. En una entrevista televisada Bill Gates, su presidente, afirmaba que “los teléfonos celulares son las PC del futuro”, llamando a Microsoft “el debilucho del grupo”. “El software será el centro de todo. Estamos en el juego. La única cuestión es con qué tajada del mercado nos quedaremos”, agregaba.
La computadora del futuro, según uno de los formatos, será la netbook, equipoo compacto con memoria flash en lugar de disco duro, conectividad a Internet y larga vida de batería. Si Windows no domina en este nuevo terreno, decaerá más de su puesto actual.
La mayoría de las primeras netbooks solían correr Linux, pero al ir ganando aceptación, más y más fabricantes las ofrecieron con Windows, y ahora esta plataforma corre en el 70% de las netbooks vendidas. ¿Mucho? No comparado con el 90% de participación de mercado que llegó a tener su sistema operativo en formatos tradicionales.
Igualmente, la empresa de las Ventanas se esfuerza por mantenerse en el nicho de los dispositivos celulares con navegación Web, a pesar del interés en Windows Mobile. La firma debe hacer frente ya a dispositivos populares como iPhone o BlackBerry. Este último, de hecho, ya superó a Windows Mobile con 12.9% del mercado, frente al 11.1% de Microsoft, de acuerdo con Gartner.
Está claro que Microsoft siente que los creadores de aplicaciones móviles se van apartando de Windows Mobile y, en la cultura de Redmond, esto es preámbulo para una acción decisiva. El 15 de diciembre, Microsoft reveló que sacará su propia aplicación de navegación por imágenes para iPhone, llamada Seagarden, en una actitud que equivale a pensar que Windows Mobile superará las ganancias que Apple ha hecho.
Microsoft puede competir en el mercado masivo con Windows Mobile, pero ¿cómo hacerlo cuando el rival es fuerte técnicamente y de fuente abierta? Microsoft tratará por todos los medios de neutralizar las ventajas del código de fuente abierta.
Para Rymer, de Forrester, Microsoft tiene una ventaja inherente sobre la fuente abierta: dispone del espacio de escritorio que ya tiene el usuario y, teóricamente, podría extender las capacidades de los desarrolladores de Windows a su ambiente móvil. “Pero esto por sí sólo, al menos hasta ahora, no ha sido suficiente. Para competir con efectividad, Microsoft deberá dar a los desarrolladores la flexibilidad que tienen con otros sistemas móviles”, agrega.
VIENE LA TORMENTA. Linux, las aplicaciones de fuente abierta y la virtualización amenazan con aflojar el puño de hierro de Windows aún en otro lugar: la nube.

DAVID Y GOLIAT: “Los márgenes de las netbooks son inferiores a los de las PC”, Veghte, vicepresidente senior de Microsoft
Los cobros por hora de cloud computing parecen irreales si se comparan con los costos diarios de manejar un centro de datos empresarial. “Hoy la nube funciona casi por entero con Linux y otras fuentes abiertas”, señala Andi Gutmans, CIO de Zend Technologies, proveedor de lenguaje dinámico PHP y de Zend Framework. El sistema operativo para la nube de Microsoft, Windows Azure, se encuentra todavía en desarrollo.
A medida que se tienen más máquinas virtuales Linux, las nubes crecen. La licencia para fuente abierta Linux permite activar cualquier número de servidores sin más costo. Microsoft, en lo que toca a la nube, no ha podido racionalizar su negocio de pago por copia.
Para competir con la nube, Microsoft deberá hallar un modo de desechar el modelo de precio por copia –o sea, Windows descargable gratuitamente para los desarrolladores acompañado de muchas API de fuente abierta– o conceder operaciones de cloud computing
a Linux. La forma más limpia de hacerlo –y la más convincente para los desarrolladores– es convirtiendo Windows al open source.
Muchos tal vez consideren que Microsoft es incapaz de hacer una cosa así, cultural e ideológicamente hablando, pero la inclinación hacia proyectos de fuente abierta está profundamente arraigada en las filas de los propios programadores de Microsoft.
Incluso el principal abogado de Microsoft, Brad Smith, ha adoptado un tono conciliador. “En Microsoft respetamos y apreciamos el importante papel que el software de fuente abierta desempeña en nuestra industria. Respetamos y apreciamos la pasión y gran contribución que los desarrolladores de fuente abierta realizan en ella… Esto no es lo que siempre usted ha escuchado de nosotros”, dijo Smith en la Conferencia de Fuente Abierta Empresarial, en San Francisco, en marzo del año pasado.
En efecto, la firma de Redmond ha estado experimentando con el modelo de fuente abierta por años. Su concepto de ‘fuente compartida’ fue el primer paso, aunque débil. Y el año pasado, obtuvo aprobación del Open Source Institute para dos licencias de fuente abierta: la Microsoft Public Licence y la Microsoft Reciprocal License.
| PRUEBAS DE LO QUE VENDRÁ |
| Algunas acciones que Microsoft está tomando hoy, y que significan pasos hacia su estrategia en torno al open source.
1. CodePlex. Microsoft hospeda proyectos independientes de fuente abierta para producir código que funcione con sus productos 2. SourceForge. Microsoft patrocina proyectos de desarrollo de fuente abierta, incluido un traductor entre Open Document Format y su Office Open XML 3. Fuente compartida. Microsoft permite que otros modifiquen y redistribuyan algo de su código, aunque con restricciones 4. Licencias abiertas. Open Soruce Initiative aprueba el uso de Microsoft Public License y de Microsoft Reciprocal Licence 5. Samba. Microsoft acepta poner a disposición de desarrolladores externos sus propios protocolos de grupos de trabajo de acuerdo con el proyecto de fuente abierta Samba |
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